50 aniversario ICO

Desde su creación en 1971, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) trabaja para aportar valor añadido a la financiación del tejido empresarial español y dar respuesta de forma flexible a las necesidades y retos planteados en los diferentes escenarios económicos, todo ello, con el objetivo de contribuir a impulsar el crecimiento económico y la generación de empleo.
 
Con esta vocación, el ICO hoy en día desarrolla su actividad desde su triple función: banco nacional de financiación empresarial, instrumento de política económica y agencia financiera del Estado
 
Por su triple naturaleza, en estos cincuenta años, el ICO ha tenido un papel relevante en situaciones económicas excepcionales, como la generada por la crisis sanitaria de la COVID-19
 
Actualmente está gestionando diversos programas por cuenta del Estado entre los que destaca la Línea de Avales, que están permitiendo la movilización de gran cantidad de recursos gracias a la colaboración público privada destinados a empresas y autónomos. La Línea fue puesta en marcha en tiempo récord y ha facilitado desde marzo a diciembre de 2020 un total de 114.647 millones de euros de financiación a autónomos y empresas españolas para hacer frente a sus necesidades de liquidez. En este período se aprobaron 944.588 préstamos de un total de 591.535 empresas, de las cuales el 99% son autónomos y pymes.
 
La rapidez y eficacia en el despliegue de la Línea de Avales se ha apoyado en el trabajo construido por el ICO junto al sector financiero durante los últimos años para aunar recursos para impulsar la financiación empresarial, permitiendo contar en las circunstancias actuales con sistemas de colaboración público privada consolidados, que han permitido movilizar de forma ágil recursos para apoyar las necesidades de liquidez e inversión de autónomos y empresas.
 
En paralelo, el ICO ha potenciando y flexibilizando los distintos instrumentos de financiación que el Instituto pone a disposición de las empresas para impulsar el proceso de recuperación y la transición de la economía española hacia un modelo de crecimiento más sostenible y digitalizado.
 

Historia del ICO

El nacimiento del ICO tuvo lugar en 1971 como entidad responsable de coordinar los bancos públicos existentes en ese momento. Su estructura y funcionamiento se reguló en la Ley 13/1971, de 19 de junio, sobre Organización y Régimen del Crédito Oficial.
 
La Ley de Presupuestos Generales del Estado de 1988 modificó la naturaleza jurídica del ICO, y el Instituto pasó de ser un Organismo Autónomo a convertirse en una Sociedad Estatal con consideración de entidad de crédito, asumiendo la titularidad de la Banca Pública oficial, que estaba integrada en aquel momento por: el Banco de Crédito Industrial, Banco de Crédito Agrícola, Banco de Crédito Local y Banco Hipotecario de España, teniendo asimismo una importante participación del accionariado del Banco Exterior de España. A partir de entonces dejó de recibir financiación exclusiva del Tesoro y comenzó a financiarse principalmente en los mercados de capitales.
 
La reforma de la Banca Pública en mayo de 1991 tuvo dos consecuencias inmediatas. Una de ellas fue la integración de toda la Banca Pública en la Corporación Bancaria de España, Argentaria, que nace como banca comercial y con un objetivo de privatización gradual. La segunda consecuencia fue el mantenimiento del ICO, independiente y separado de ésta, como Agencia Financiera del Estado y Banco Público. Desde ese momento, el Instituto inicia una nueva etapa en su actividad, asumiendo como principal objetivo potenciar la economía real, en cumplimiento de los fines establecidos en sus estatutos que fueron aprobados en 1999.
 

Hitos relevantes

En 1993 se marcó uno de los grandes hitos de la historia del ICO: la puesta en marcha de la Línea ICO-PYME, la primera de las conocidas Líneas ICO de Mediación. Por primera vez se ponía a disposición de autónomos y empresas un producto de financiación concebido bajo un esquema de colaboración público-privada con las entidades financieras con el objetivo de financiar las actividades empresariales y proyectos de inversión de autónomos, emprendedores y empresas, así como su proceso de internacionalización. La comercialización de las Líneas ICO a través de las entidades financieras dota a estos productos de una gran capilaridad, que ha hecho posible que el ICO,  pese a no tener red comercial propia, haya financiado cerca de 3.200.000 operaciones con estas líneas desde que se pusieron en marcha. 
 
Por su carácter contracíclico, el ICO tuvo un papel relevante para responder a las necesidades de financiación empresarial y paliar los efectos de las restricciones de acceso al crédito durante la crisis financiera crisis financiera internacional que se desató a partir de 2008. En esos años, el ICO fue un instrumento clave para la recuperación económica, manteniendo una presencia muy activa, dotando de liquidez los diferentes productos de financiación de los que dispone para hacer llegar el crédito a las empresas. En esos años también se reforzó de forma notable su labor como agente financiero del Estado, gestionando nuevos mecanismos como el Fondo de Pago a Proveedores o el Fondo de Liquidez Autonómica.
 
 
El impulso a nuevos productos y vías de financiación que cubran las necesidades de las empresas ha sido seña de identidad del ICO a lo largo de su historia. En este ámbito destaca el lanzamiento en  2013 de Fond-ICO Global, un "fondo de fondos" para promover la creación de fondos de capital riesgo privado que inviertan en empresas españolas en todas sus fases de desarrollo, que ha resultado clave en el crecimiento  del sector de capital riesgo en nuestro país. Por su versatilidad, Fond-ICO Global se ha consolidado como un instrumento que se ajusta a las necesidades del ecosistema emprendedor en cada momento.
 
En el ámbito de la financiación empresarial, destaca el apoyo a la internacionalización de la empresa española como uno de los ejes prioritarios de actuación de ICO en la última década. La actividad que ha llevado a cabo en este ámbito han posicionado al ICO como un referente en la financiación de la actividad de las empresas españolas en terceros mercados. El catálogo de productos internacional comprende tres líneas fundamentales de actuación: créditos para fomentar las exportaciones en todos los plazos; financiación para la realización de inversiones en el exterior; y por último instrumentos de garantías internacionales.
 
En cuanto a la captación de recursos en los mercados internacionales para financiar su actividad, son numerosos los hitos alcanzados por el ICO, pero probablemente el año 2015 tenga especial relevancia. Ese año el ICO lanzó el primer bono social emitido en España por importe de 1.000 millones de euros. Desde entonces el ICO se ha consolidado como un actor fundamental en este mercado a nivel europeo, con nueve emisiones de bonos sostenibles (7 sociales y 2 verdes) por importe de 4.550 millones de euros. Los fondos de este tipo de emisiones se utilizan para financiar operaciones que generen un impacto social o medioambiental positivo.  
 

El ICO en 2021

Con el objetivo de contribuir al crecimiento económico y aportar valor añadido a todos los sectores, empresas y autónomos de la economía, actualmente el ICO focaliza su estrategia en promover actividades que contribuyan a la transformación del modelo productivo potenciando la innovación y la transformación digital empresarial, la internacionalización y la sostenibilidad medioambiental y social
 
Además, el ICO trabaja para potenciar su papel como catalizador de fondos de la UE hacia las empresas españolas con nuevos instrumentos y modalidades, mediante colaboración con el BEI o el Fondo Europeo de Inversiones o en el programa InvestEU dentro del nuevo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea 2021-2027, combinando distintas modalidades, desde créditos financieros a coinversión, garantías o capital. En paralelo continúa afianzando su colaboración con sus homólogos europeos y el Banco Europeo de Inversiones en proyectos como la "Iniciativa Conjunta de Economía Circular". 
 
En el momento actual, para el Grupo ICO, formado por el ICO, AXIS y la Fundación ICO,  es prioritario contribuir a un modelo de recuperación y crecimiento sostenible en todas las actuaciones que lleva a cabo, en línea con las directrices marcadas por el Gobierno en el Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia de la economía española, que refleja las prioridades establecidas en programa europeo Next Generation EU y el Marco Financiero Plurianual 2021-2027. 
 

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