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Nº 12 Noviembre 2015

Entrevista Antonio Cordero, Subdirector de Financiación y Tesorería del ICO

"En las emisiones de bonos sociales todos ganamos: emisores, inversores y la sociedad en general"

El Instituto de Crédito Oficial (ICO) realizó en enero de 2015 su primera emisión en el Mercado de Capitales de un nuevo producto, una emisión de social bonds por importe de 1.000 millones de euros.
Los social bonds, se enmarcan dentro de lo que se denomina en los Mercados Internacionales de Capitales sustainability bonds o bonos sostenibles. Se trata de una modalidad de emisión, cuyos fondos se utilizan para financiar operaciones que generen un impacto social o medioambiental positivo.

El objetivo de esta operación es financiar a pymes de regiones con PIB per cápita inferior a la media española, para ayudarles al mantenimiento o creación de empleo. Esta financiación se concederá a las empresas través de las Líneas de Mediación del ICO, uno de los grandes pilares de la actividad del ICO.

El primer social bond del ICO se lanzó por un importe de 1.000 millones de euros, a un plazo de 3 años y con un cupón anual de 0,50%. La emisión despertó  un elevado interés entre los inversores, llegando la demanda hasta los 2.000 millones de euros.

Con esta operación  ICO consigue posicionarse a la vanguardia en la estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y en las tendencias en los Mercados Internacionales de Capitales. Igualmente le posibilita  ampliar su base inversora a través de la incorporación de fondos que invierten preferentemente en este tipo de bonos.

¿Cómo y por qué surgió la idea de emitir bonos sociales? ¿Por qué se pensó en emisiones  en bonos que sirvieran  para reducir el desempleo y no en bonos verdes, como ya había otros precedentes en el mercado doméstico?

La idea surgió a finales de 2013. El ICO interactúa habitualmente con los bancos de inversión, y habla con ellos sobre  los desarrollos que se estan llevando a cabo en los Mercados de Capitales. En ese momento se estaba identificando un mercado, el de los green bonds o bonos verdes, que era un mercado creciente y que merecía la pena explorar.

En aquel momento el ICO, como emisor español, atravesaba por momentos de dificultades en los Mercados de Capitales, al igual que otros  emisores de países europeos de la periferia. Desde el ICO pensamos que lo más adecuado era hacer un seguimiento de cerca del mercado de green bonds, pero que todavía, durante el año 2014, debíamos de estabilizar nuestra base inversora y normalizar el acceso a los Mercados de Capitales. Seguimos la pista a este mercado incipiente que estaba teniendo un crecimiento  realmente espectacular.

En la segunda mitad del 2014, una vez que los Mercados de Capitales se estaban estabilizando, empezamos a idear que podría hacer el ICO en este terreno. En un primer momento  miramos hacia el mercado de bonos verdes, que era el que más desarrollo  e implantación había tenido  dentro de los mercados denominados de  bonos temáticos. Consultamos a los profesionales del ICO que trabajan más cerca del negocio, sobre el volumen de potenciales proyectos que podrían ser financiados mediante emisiones de bonos verdes y vimos que la producción que se atisbaba para los próximos años era limitada. Por lo tanto,  se vislumbraba que  una emisión de este tipo de bonos iba a tener un  impacto reducido por el relativo volumen de proyectos financiables.

Ante esta situación, decidimos poner el foco de atención en el sector social.  Pensamos que por el modelo de negocio del ICO era algo que merecía la pena explorar. Analizamos nuestras Líneas de Mediación, que tienen  una producción anual bastante importante y vimos que el reto era concretar  ese factor social en algo tangible, algo que pudiéramos medir. El concepto social es un concepto vago que obviamente, a efectos prácticos y de operaciones, necesita ser concretado. Y ahí es cuando llegamos a la idea de que podíamos hacer un bono cuyo rendimiento fuera utilizado para la ayuda y generación de empleo a través de la financiación a pymes.
Esta idea no implicaba ningún cambio en el modelo de negocio de ICO, simplemente era poner de relieve lo que el Instituto estaba ya  haciendo por la vía financiación a pymes. Y ahí creamos la plataforma de bono social de ICO,  que  se sustenta en tres grandes pilares:

  • La liquidez obtenida por los social bonds se destina a la financiación de pymes, según la definición de pyme de la Unión Europea. Esta financiación se concederá a las empresas través de las Líneas de Mediación del ICO.
  • Estas pymes deben estar localizadas en regiones con PIB per cápita inferior a la media española, y los préstamos del ICO deben servir para ayudarles al mantenimiento o creación de empleo. Estas regiones suelen mostrar unos índices de desempleo mayores que el resto de regiones.
  • Se descarta a pymes que estén actuando en sectores que pudieran tener algún conflicto con la inversión sostenible, como tabaco, alcohol, juego...

¿Cómo ha sido la aceptación por parte de los inversores de esta primera emisión del ICO?

La aceptación  y la reacción de la base inversora ha sido extremadamente positiva. Más positiva de lo que todo el equipo del ICO esperábamos. La emisión fue llevada a cabo  a finales de enero de 2015 y previamente hicimos un road-show en diferentes plazas europeas. La reacción de los inversores fue muy buena, ya que entendieron perfectamente   la plataforma de bonos sociales que estábamos creando y mostraron su predisposición a participar en ella, siempre que cumpliera ciertas condiciones financieras.

¿Cuáles son las motivaciones que animan a los inversores para invertir en este tipo de productos? En términos de mercado, ¿qué ventajas les ofrece a los inversores comprar bonos sociales del ICO?

En la comunidad inversora  hay inversores que están creando cartera de inversión específicamente en este tipo de productos, porque favorecen  la inversión sostenible a largo plazo. Ya no solamente quieren que desde el punto de vista financiero tenga atractivo, sino además quieren  que el dinero que ellos están invirtiendo sirva también para algún objetivo con repercusión social o medioambiental  positiva, ya que eso en el largo plazo será positivo para la sociedad en general.
En nuestro caso el aspecto social se concreta en la retención o creación de empleo en las pymes que financiamos y en el caso de los green bonds se concreta en la mejora y desarrollo del medioambiente.

Desde el punto de vista de mercado y estrictamente financiero, no existe ninguna ventaja con respecto a las emisiones ordinarias.
Podría ser que en un futuro  se viera alguna mejora en el precio, ya que esta tipología de inversores está creciendo muy rápidamente.  Seguramente llegará un momento en el que podría haber algún tipo de ventaja financiera para el emisor, ya que el inversor podrá estar dispuesto a comprar este producto un poco más caro por estar contribuyendo a la mejora del entorno social o medioambiental.

Esta emisión de bonos, ¿le ha permitido al ICO ampliar su base inversora a través de fondos que inviertan preferentemente en este tipo de bonos?

Si, ésta fue una de las primeras motivaciones del ICO. En la emisión de bonos sociales, tuvimos  más de 114 inversores, de los que 30 de ellos fueron inversores estrictamente centrados en la compra de bonos temáticos, ya sea bonos sociales o bonos verdes.  Con lo cual, esta emisión nos ha ayudado a ampliar y a intensificar nuestra base inversora, que ha sido uno de los objetivos que ICO ha tenido desde hace muchos años.

¿Qué tipo de inversores y de que zonas geográficas se han interesado  más  en éstos bonos?

Si miramos  la distribución por zonas geográficas, el principal comprador fue Asia con un 25%, seguido de Alemania y España con un 15% cada uno y posteriormente Francia y Reino Unido con un 11%. He de decir que la mayoría de esos 30 inversores específicos, por no decir prácticamente todos, son de la zona euro: Francia, Reino Unido, Alemania, Países Escandinavos, Países Bajos... ya que es en estos países donde ésta tipología de producto  está más desarrollada.

Desde el punto de vista de tipología de inversores, fueron principalmente  gestoras de fondos, con un 39%, seguidas por bancos centrales e  instituciones oficiales con un 30% y luego aseguradoras y planes de pensiones con un 19%.


¿Qué problemas o dificultades extras ofrece la emisión de este tipo de bonos frente a las emisiones tradicionales?

Inicialmente la preparación documental es un poco más complicada porque, aunque no es una exigencia formal o legal, si es cierto que la propia auto-regulación de los Mercados exige que haya una auditora externa especializada que valide la emisión. En nuestro caso ha sido Sustainalytics  quien ha analizado la emisión y le ha otorgado validez  como emisión realizada  bajo los criterios de inversión sostenible.  Todo esto implica un trabajo de análisis extra antes de la emisión.

Con posterioridad a la emisión, el grueso del trabajo extra se concreta en la medición del impacto  que éste bono ha tenido en  la creación o retención de empleo por parte de las pymes que están siendo financiadas  con estos bonos, y en la elaboración de toda la información de seguimiento que se entrega a los inversores. De hecho es en ésta parte en la que estamos trabajando en estos momentos.

Al ser el ICO el primer emisor español que realiza una emisión benchmark de "Social Bonds", ¿Cree que ésto puede servir de estímulo a otros emisores nacionales para emitir este tipo de productos?

Creemos que si y nosotros, en la medida de nuestras capacidades, estamos promoviendo este tipo de productos. Creemos que es una situación en la que todos ganamos. El emisor gana por la  ampliación de la base inversora y el inversor gana por invertir en productos sostenibles a medio y largo plazo. Nosotros estamos informando a todos los emisores con los que hablamos sobre las ventajas que a medio plazo tiene el poder introducirte en este sector.

A nivel nacional ya hemos visto que Kutxabank recientemente ha emitido un bono social por importe de 1.000 millones de euros, a 3 años, en formato de cédula hipotecaria. No descartamos que otros emisores públicos españoles se sumen a esta iniciativa.
También creemos que a nivel internacional hay margen para que otros emisores, fundamentalmente del sector público que son los que más activos han estado en los bonos verdes, empiecen a tener en consideración los bonos sociales.

¿Se puede hacer una primera aproximación del número de puestos de trabajo creados por las empresas financiadas en regiones con PIB inferior a la media española, como consecuencia de la emisión de bonos sociales?

Si, se puede y es en lo que estamos trabajando actualmente. Es cierto que va a ser una primera aproximación, ya que es realmente complicado hacer un seguimiento de tantos proyectos que están siendo financiados con los fondos obtenidos por este bono social. El importe medio de los préstamos de mediación del ICO es de 60.000 euros, y dado el elevado volumen de préstamos concedidos mediante las Líneas de Mediación del ICO,  podemos estar hablando de más de 16.000 empresas.

Esto exige un gran trabajo de recopilación de información y análisis de la misma, pero estoy convencido de que seremos capaces de facilitar una aproximación bastante certera de cual ha sido la ayuda a la creación o retención de empleo en las pymes que han sido financiadas con este bono social del ICO.

Pasados los primeros meses de lanzamiento de los bonos sociales del ICO, ¿Cuál es la valoración por parte del Instituto?

Tremendamente positiva. Ha excedido claramente nuestras  mejores expectativas. Desde el punto de vista de mercado, la ejecución fue muy buena, la demanda extraordinaria y  la diversificación de la base inversora es un hecho constatable. Además, se ha puesto de relieve el importante papel que el ICO está jugando en la ayuda a la financiación de las pymes y por lo tanto a la retención o creación de empleo. Además, hay que añadir la transformación interna que ha habido dentro del ICO, ya que las áreas operativas del Instituto son ahora mucho más conscientes de la importancia de estos aspectos de inversión social responsable.

Ahora trabajamos en coordinación con el departamento de RRHH y RSE, que está sirviendo de nexo de unión entre todas las áreas del Instituto encargadas de los distintos aspectos de este bono social. En resumen, yo diría que ha sido muy positivo, no solo desde el punto de vista financiero,  sino también desde el punto de vista de la organización interna, ya que nos está permitiendo conseguir una mayor concienciación de la importancia de este tipo de asuntos en el desarrollo del negocio del ICO.

La emisión despertó un altísimo interés entre los inversores, llegando la demanda hasta los 2.000 millones de euros, ¿significa esto que el ICO va a continuar emitiendo bonos sociales?

Todas las valoraciones comentadas sustentan que en el futuro debamos seguir por este camino. Adicionalmente hay que señalar que la proyección pública y el impacto mediático del ICO también han sido muy positivos. Creemos que es bueno seguir trabajando en el marco de la ayuda a la financiación de las pymes, y entra dentro de nuestros planes que el año que viene, una vez que hayamos suministrado información relevante a  los inversores sobre el impacto del bono social en la creación de empleo, centremos nuestros esfuerzos en hacer un segundo ejercicio  dentro de esta temática de bonos sociales.

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